Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Baal el Tuchuk el Lun Jun 01, 2009 2:57 pm

eso no admite ninguna duda, lidia, sean esclavas o incluso libres.
pero si quiere hacer ver las particularidades de distintas culturas, y lo que yo como tuchuk, podria aceptar de una kajira, en otro lado no, o viceversa..
me refiero a que el de kajira no es un rol cerrado y con normas inmutables a todo gor

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Invitado el Lun Jun 01, 2009 3:08 pm

Baal el Tuchuk escribió:eso no admite ninguna duda, lidia, sean esclavas o incluso libres.
pero si quiere hacer ver las particularidades de distintas culturas, y lo que yo como tuchuk, podria aceptar de una kajira, en otro lado no, o viceversa..
me refiero a que el de kajira no es un rol cerrado y con normas inmutables a todo gor

Yo creo que ninguno es cerrado, depende de cosas como donde vive, su pasado, sus RPs precedentes, su cultura, etc... Es por eso que una kajira paravaci por ejemplo, pues no se va comportar como una bondmaid, y tampoco puedes pretender lo mismo de una taluna de Schendi capturada que de una Dama capturada de Thentis..... y fijate que todas... llevarian collar y estarian esclavizadas. Caracter imprimido en el rol es algo que enriquece los RPs de ese personaje.

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Baal el Tuchuk el Lun Jun 01, 2009 3:25 pm

no, ya no solo es eso
pongo un ejemplo
una kajira tuchuk nos tutea de vez en cuando, o anda por los carros sin arrodillarse.
a nosotros, depende del humor de ese dia, nos reimos, nos hace gracia, o la reprendemos.
me temo que en una ciudad, esas faltas no podrian pasarse por alto bajo ningun concepto

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Baal el Tuchuk el Lun Jun 01, 2009 3:51 pm

Kamchak no dejaba de reír.
—Sí, será muy divertido poseerte como esclava.
—¡Qué gracioso eres! —dijo ella imitándole en sus risas; pero luego adoptó una expresión mucho más desagradable y añadió—: Ten cuidado, porque si dejas de resultarme divertido no abandonarás vivo esta mesa.


y que opinais de la amenaza de muerte de una mujer libre a un hombre libre en presencia de otros libres?

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Baal el Tuchuk el Lun Jun 01, 2009 4:06 pm

—¿Qué hay en ese estuche? —preguntó Aphris de Turia.
Se había fijado en que Kamchak recogía del suelo el pequeño estuche negro que había tenido junto a su rodilla derecha durante todo el banquete. La chica era evidentemente curiosa, femenina.
Kamchak se encogió de hombros.
Aphris seguía muy interesada en la cajita. Además, en unas cuantas ocasiones me había fijado en que la miraba furtivamente.
—No es nada —dijo Kamchak—. No es más que una baratija.
—¿Para quién la guardas?
—Pensaba regalártela a ti.
—¿Ah sí? —dijo Aphris, que estaba claramente intrigada.
—Pero no te gustaría.
—¿Cómo puedes saberlo? —dijo Aphris, airada—. Todavía no he visto qué es.
—Me lo llevaré al carro, será lo mejor —dijo Kamchak.
—Si ésa es tu voluntad…
—Pero si de verdad lo deseas, puedes obtenerlo.
—¿Es algo diferente a un vulgar collar de diamantes?
Aphris de Turia no era tonta. Sabía que los Pueblos del Carro, que asaltaban centenares de caravanas, poseían a veces objetos y riquezas de enorme valor.
—Sí —respondió Kamchak—. Es diferente a un collar de diamantes.
—¡Ah! —exclamó ella.
Sospeché entonces que en realidad no le había regalado el collar de cinco vueltas a una esclava, como pretendía. No había duda de que seguiría guardado en uno de sus cofres repletos de joyas.
—Pero no te gustará —repitió Kamchak con timidez.
—Quizás sí.
—No, creo que no te gustaría.
—Pero lo has traído para mí, ¿verdad?
Kamchak se encogió de hombros y miró la cajita que tenía en una mano.
—Sí, es verdad. Lo he traído para ti.
El tamaño del estuche era el indicado para contener un collar, posiblemente dispuesto sobre terciopelo negro.
—Quiero verlo. Quiero ese regalo —dijo Aphris de Turia.
—¿Lo dices en serio? —preguntó Kamchak—. ¿De verdad lo quieres?
—¡Sí! —dijo Aphris de Turia—. ¡Dámelo!
—De acuerdo, de acuerdo —dijo Kamchak—. Pero con una condición: te lo pondré yo mismo.
Kamras, el Campeón de Turia se agitó en su asiento y musitó:
—¡Qué descarado es este eslín tuchuk!
—Muy bien —dijo Aphris—. Me lo pondrás tú.
Así que Kamchak fue hacia el lugar en el que se encontraba arrodillada. La chica estaba ante la mesa, y mantenía muy erguida la espalda, y la cabeza muy alta. Kamchak se colocó a sus espaldas, y la chica levantó delicadamente la barbilla. Sus ojos brillaban por la curiosidad. La rapidez de su respiración se percibía claramente en la seda de su velo blanco y dorado.
—¡Ahora! —dijo Aphris.
Kamchak abrió el estuche.
Aphris de Turia oyó el ruido del cierre, y estuvo a punto de girarse para ver el premio que iba a obtener, pero pudo contenerse. Mantuvo la vista fija frente a ella; y solamente levantó la barbilla un poco más.
—¡Ahora! —volvió a exclamar Aphris, temblando de emoción.
A partir de aquel momento, los acontecimientos se desarrollaron muy rápidamente. Kamchak extrajo del estuche el objeto que en principio parecía destinado a embellecer el cuello de Aphris de Turia, pero que en realidad se trataba de algo muy diferente: era una anilla de metal, un collar turiano: un collar de esclava. Todos oímos el chasquido que indicaba inequívocamente que los dos extremos del collar se habían unido, cerrándose por detrás del cuello de aquella mujer; Aphris de Turia tenía ahora el cuello apresado con el acero de las esclavas. Kamchak la levantó entonces con ambas manos, hizo girar su cuerpo para tenerla frente a frente; cuando así fue, le arrancó de un solo movimiento el velo que le cubría la cara, y antes de que uno de los sorprendidos turianos pudiera hacer nada, obtuvo de los labios de la sorprendida Aphris de Turia un prolongado beso. Acto seguido, la lanzó por encima de la mesa, y Aphris quedó en pie sobre el mismo suelo en el que antes habían danzado las esclavas tuchuks para complacerla, por capricho suyo. En la mano de Kamchak apareció como por arte de magia una nueva quiva, que hizo desistir de sus propósitos a todos los que se habrían lanzado sobre él para vengar a la hija de su ciudad. Permanecí junto a Kamchak, preparado para defenderle a vida o muerte, pero la verdad es que estaba tan sorprendido como pudiera estarlo cualquier otra persona en esa estancia.
La chica cayó sobre sus rodillas, y tiró desesperadamente del collar. Sus delicados dedos, cubiertos por los guantes, se aferraban al metal y tiraban de él, como si fuese posible deshacerse de su presa por la simple fuerza bruta.
Kamchak la miraba.
—Bajo tus ropas blancas y doradas —dijo—, olía el cuerpo de una esclava.
—¡Eslín! ¡Eslín! ¡Eslín! —gritaba ella.
—¡Cúbrete con el velo! —ordenó Saphrar.
—¡Quítale ese collar inmediatamente! —gritó Kamras.
—Creo —dijo Kamchak muy sonriente— que he olvidado la llave.
—¡Que venga alguno de los trabajadores del Metal! —gritó Saphrar.
Por todas partes se levantaba el griterío:
—¡Matad a este eslín tuchuk!
—¡Torturadlo!
—¡Echadle en aceite de tharlarión!
—¡Las plantas parásitas!
—¡Que lo empalen!
—¡Las tenazas al rojo vivo!
Todo esto no parecía afectar a Kamchak, que se mantenía inmóvil. Pero nadie se abalanzó sobre él, porque tenía una quiva en la mano, y era nada menos que un tuchuk.
—¡Matadlo! —gritaba Aphris de Turia—. ¡Matadlo!
—¡Ponte el velo! —insistía Saphrar—. ¿Acaso no tienes vergüenza?
La muchacha intentó volver a cubrirse el rostro con el velo, pero solamente consiguió aguantarlo con las manos, pues Kamchak había desgarrado las pinzas que lo sujetaban ante la cara.
En los ojos de Aphris se mezclaban la furia y las lágrimas. Kamchak, un tuchuk, había contemplado su cara.



dedicado a "Lady Velos"

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Baal el Tuchuk el Lun Jun 01, 2009 4:09 pm

—¡Te desafío! —dijo Kamras antes de escupir en el suelo, junto a las botas de Kamchak.
Por un instante, al ver cómo brillaban los ojos de mi amigo, temí que aceptara el reto del Campeón de Turia allí mismo. Pero en lugar de hacerlo se encogió de hombros y sonrió.
—¿Por qué razón debería luchar? —dijo.
Quien había contestado no parecía ser Kamchak.
—¡Eres un cobarde! —gritó Kamras.
Al oír eso, pensé si Kamras conocería lo que la palabra que se había atrevido a pronunciar significaba para un guerrero con el rostro atravesado por la Cicatriz del Coraje de los Pueblos del Carro.
Pero Kamchak solamente sonrió. Era asombroso.
—¿Por qué razón debería luchar? —volvió a preguntar.
—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó Kamras.
—¿Cuál será mi recompensa si gano?
—¡Aphris de Turia! —gritó la muchacha.
Se alzaron gritos de horror y de protesta entre los hombres que llenaban la sala.
—¡Sí! —gritó ella—. Enfréntate a Kamras, el Campeón de Turia, y yo, Aphris de Turia, me pondré en la estaca en la Guerra del Amor.
Kamchak la miró fijamente.
—De acuerdo —dijo—. Lucharé.
En la sala se hizo el silencio.
Vi que Saphrar, que permanecía un poco oculto, cerraba los ojos y negaba con la cabeza.
—¡Astuto tuchuk! —le oí murmurar.
Sí, Kamchak era un tuchuk muy astuto.


tuchuk el astuto...

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Baal el Tuchuk el Lun Jun 01, 2009 6:36 pm

El símbolo de los kassars es una boleadora de tres pesos escarlata que cuelga de una lanza. Para marcar a sus boskos y a los esclavos utilizan el símbolo de una boleadora, o más concretamente, tres círculos unidos en su centro por unas líneas. Tanto Tenchika como Dina llevaban esta marca. Kamchak había decidido no volver a marcarlas, que es lo que se acostumbra a hacer con los boskos. Pensaba, a mi juicio muy acertadamente, que eso haría bajar su precio. Por otro lado, creo que también le complacía disponer de esclavas con la marca de los kassars en su carro, pues podía tomarse este hecho como una evidencia de la superioridad de los tuchuks sobre los kassars: tan superiores eran que les ganaban y tomaban a sus esclavas. De la misma manera, Kamchak se enorgullecía de tener en su manada a un buen número de boskos cuya primera marca había sido la boleadora de tres pesos.

alguna vez lei que lo de volver a marcar una esclava esta de mas....
pues entre los pueblos del carro parece algo habitual

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Invitado el Lun Jun 01, 2009 6:42 pm

que es lo que se acostumbra a hacer con los boskos.

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  esther nagy el Lun Jun 01, 2009 9:57 pm

Que es lo que se acostumbra a hacer con los boskos y baja su valor

Que amo quiere perder el valor de sus posesiones??
No es comun que se vuelvan a marcar..es antiestetico para una esclava y baja su valor, que algun amo arrogante lo haga, vale...
Pero es como todo en Gor, hay variaciones para todo, puesto que hay muchos tipos de personalidades, no hay solo un arquetipo de persona y ya...como muchos se empeñan en decir..un hombre goreano no tiene que ser extrictamente de una manera...anda que no salen tipos de hombre en los libros..

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Baal el Tuchuk el Mar Jun 02, 2009 12:56 am

pero esther, es que los nomadas no venden esclavas....
marcar sobre marca es una humillacion, nada mas, algo habitual, algo que fue tuyo ahora es mio, y no pienso devolvertelo ni vendertelo.
no miremos todo con la concecpion metropolitana. aqui quiero dejar ver otros puntos de vista goreanos

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  esther nagy el Mar Jun 02, 2009 2:01 am

oks, mirado asi me vale, mirado de otra manera no..

y bueno lo de bajar el valor no es un punto de vista metropolitano, es algo que es así..

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Baal el Tuchuk el Miér Jun 03, 2009 12:46 am

pues nada, quiza no sea tan productivo poner citas para que la gente se dedique a... yo que se.

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Invitado el Miér Jun 03, 2009 1:41 am

aaaaaaaaa que te digan lo que interpretan ellos???? jojojojo

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Invitado el Miér Jun 03, 2009 10:48 am

Esto es como todo, chicos, la gente se cree que todos en Gor son clones de personalidad. No se piensa que un paravaci es distinto a un isbu o a un pigmeo. Se les reclama por ejemplo HONOR a las panteras y los mercenarios y outlaw van diciendo que tienen piedra del hogar.

Si Norman escribio 27 libros en donde describe distintos territorios y distintos pueblos y distintas culturas... porque no se admite que cada rol es distinto y que lo que hacen unos , otros no lo pueden hacer y que lo permitido a unos no lo es a otros?

Los pueblos del carro son diferentes a una ciudad.... admitirlo es tan simple.

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Baal el Tuchuk el Vie Jun 05, 2009 11:38 am

Algunas de estas filas de jinetes empezaron a escalar sobre sus compañeros caídos y amontonados para saltar por encima de los carros al otro lado, en donde los arqueros detenían su carrera y les hacían caer de sus kaiilas. Una vez en el suelo sucumbían a las navajas de las mujeres libres tuchuks.


he aqui una cita de como las mujeres tuchuk combatian en la defensa de los carros; esta cita esta sacada del capitulo 23 del libro 4 nomadas de gor, y narra el ataque de los paravaci al campamento tuchuk.

con esto, solo queda trasladarlo a sl; si en gor sl no existiese el arco, nadie pondria en duda que las mujeres tuchuk pudiesen luchar (lease que las mujeres no rematan a los enemigos, sino que estos sucumben a sus navajas). podemos hacer la vista gorda al ilimitado numero de flechas que gastamos en un raid, a que te den aid y sigas luchando como si nada, a castas rojas usando arcos.... eso si, cuando se habla de mujeres luchando, todo el mundo se echa las manos a la cabeza. Pues si todas esas cosas se aceptan, creo que hay que tener la mente un poco mas abierta como para aceptar adaptaciones de lo que se describe en los libros al gor que jugamos en sl.

yo no defiendo a las mujeres guerreras, no defiendo a todo eso que se dice del latex y los tacones, ni siquiera a las que comandan ejercitos, no. creo que mi exposicion es razonable y la adaptacion del pasaje a sl es del todo licita. Decir que pocos son los que han puesto pegas a nuestro tipo de juego, asi que estamos tranquilos y creemos que el rol que desarrollamos es bastante decente respecto a los libros y prudente con la adaptacion a sl.

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Invitado el Vie Jun 05, 2009 11:48 am

Baal, puedes poner el parrafo anterior y el posterior?

Para no sacarlo de contexto :O)

Asias

Y nadie duda de que lo lleves decentemente, solo que con este tema hay que llevar mushisimo cuidado (humilde opinion personal) porque luego te encuentras de todo

Si, soy algo puñetero, lo sé, pero no es personal ( esta vez ...xD )

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Baal el Tuchuk el Vie Jun 05, 2009 12:55 pm

si quieres puedo poner todo el libro, he puesto la cita y he hecho referencia a la situacion que narra. supongo que habras leido el ibro, y como tu, tantos otros, asi que no creo que sea necesario llenar la ventana de texto que no viene al caso. pero si tienes alguna duda, pega tu otro trozo para seguir discutiendo

PD: fin de la transmision, corto y cierro

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Invitado el Vie Jun 05, 2009 1:13 pm

Las citas pueden ser peligrosas

La batalla comenzó en la séptima hora goreana y, tal como habíamos planeado, cuando el centro del ataque paravaci confiaba en nuestro enfrentamiento, la mayor parte de nuestros hombres retrocedió entre los carros, mientras el resto los empujaba hasta juntarlos uno con otro. Tan pronto como nuestros guerreros se encontraron tras ellos saltaron de sus kaiilas y con el arco y el carcaj en la mano, se dirigieron a sus posiciones bajo los carros, entre ellos o sobre ellos, así como también tras el parapeto de las planchas laterales, provistas de sus respectivas troneras.

La fuerza del ataque paravaci estuvo a punto de hacer volcar y romper la barrera de carros, pero aguantaron el embiste. Era como una oleada de kaiilas y jinetes, erizada de lanzas, que rompía y se acumulaba contra los carros, mientras las filas de atrás seguían presionando a los que tenían delante. Algunas de estas filas de jinetes empezaron a escalar sobre sus compañeros caídos y amontonados para saltar por encima de los carros al otro lado, en donde los arqueros detenían su carrera y les hacían caer de sus kaiilas. Una vez en el suelo sucumbían a las navajas de las mujeres libres tuchuks.

Al otro lado de los carros, las flechas empezaron a llover sobre los paravaci atrapados a menos de cuatro metros. Algunos siguieron avanzando por encima de los caídos. Una vez agotamos nuestras flechas nos enfrentamos a ellos entre los carros, clavándoles nuestras lanzas.

A un pasang de distancia pudimos ver que nuevos contingentes de paravaci formaban en la parte superior de una pendiente.
Oímos con alborozo el mensaje de sus cuernos, pues señalaba la retirada de los que se encontraban entre los carros.
Vimos que los supervivientes, ensangrentados, cubiertos de sudor, jadeantes, retrocedían para desaparecer entre las filas de la nueva formación.

Siguiendo mis órdenes, los hombres, exhaustos, salieron de los puestos de tiro que ocupaban para recoger a tantas kaiilas y jinetes caídos como pudieran, y así evitar que esa masa de cuerpos sirviera de acceso a la parte superior de nuestros carros.

Apenas habíamos despejado el terreno situado ante nuestra improvisada muralla cuando volvieron a sonar los cuernos de bosko de los paravaci. Inmediatamente, una nueva oleada de kaiilas con sus jinetes y lanzas se nos echó encima. Así cargaron en cuatro ocasiones, y en cuatro ocasiones pudimos rechazarlos.

Tanto los hombres de Harold como los míos estaban diezmados, y eran muy pocos los que no habían perdido algo de sangre. Según mis estimaciones, solamente sobrevivía una cuarta parte de los que habían cabalgado con nosotros en defensa de los carros y del ganado.
Una vez más, Harold y yo anunciamos que quien quisiera partir era libre de hacerlo.
Una vez más, ningún hombre se movió de su puesto.
—¡Mirad! —gritó un arquero, señalando a la colina en la que formaban los paravaci.
Allí pudimos ver que otros millares estaban formando. Los estandartes de los millares y de los centenares se ponían en posición.
—Es el cuerpo principal de los paravaci —dijo Harold—. Para nosotros será el final.

Miré a derecha e izquierda por encima de la maltrecha y sangrienta barricada de carros, para contemplar lo que quedaba de mis hombres, esos guerreros heridos y casi desfallecidos. Muchos de ellos se habían tendido sobre la barricada o el suelo que quedaba detrás de ésta, e intentaban ganar un momento de respiro. Las mujeres libres, e incluso también algunas esclavas turianas, corrían de un lado a otro para llevar agua fresca y, cuando había necesidad de ello, para vendar las heridas. Algunos tuchuks empezaron a cantar la Canción del Cielo Azul, cuyo estribillo dice que aunque los hombres mueran, siempre quedará el bosko, la hierba y el cielo.


Posteo y hago mi analisis particular...

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

Mensaje  Invitado el Vie Jun 05, 2009 1:32 pm

Lo primero que entiendo aqui es que es un ataque desmesurado para las fuerzas tuchuk:

La fuerza del ataque paravaci estuvo a punto de hacer volcar y romper la barrera de carros, pero aguantaron el embiste.


Bien, aqui entiendo que los arqueros tuchuk, les herian y los tiraban al suelo:

para saltar por encima de los carros al otro lado, en donde los arqueros detenían su carrera y les hacían caer de sus kaiilas.

Y aqui por ultimo entiendo que una vez estando en el suelo y heridos por los arqueros como se dice antes, las mujeres les clavan el cuchillo

Una vez en el suelo sucumbían a las navajas de las mujeres libres tuchuks.

Despues, sin embargo, cuando se acaban las flechas solo los hombres les atacan con lanzas:


Al otro lado de los carros, las flechas empezaron a llover sobre los paravaci atrapados a menos de cuatro metros. Algunos siguieron avanzando por encima de los caídos. Una vez agotamos nuestras flechas nos enfrentamos a ellos entre los carros, clavándoles nuestras lanzas.




Y ya la ultima referencia que veo a las mujeres, en el momento de mayor desesperacion y necesidad, se dedican a curar a los heridos:

Muchos de ellos se habían tendido sobre la barricada o el suelo que quedaba detrás de ésta, e intentaban ganar un momento de respiro. Las mujeres libres, e incluso también algunas esclavas turianas, corrían de un lado a otro para llevar agua fresca y, cuando había necesidad de ello, para vendar las heridas. Algunos tuchuks empezaron a cantar la Canción del Cielo Azul, cuyo estribillo dice que aunque los hombres mueran, siempre quedará el bosko, la hierba y el cielo.



Para mi, las mujeres libres tuchuk sólo utilizan cuchillo cuando los adversarios están en el suelo, pero incluso se preocupan mas de los hombres heridos cuando llega el momento dificil. Ni arcos solo para defender, ni nada.

P.D. Ahora el que corta soy yo.

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Re: Citas del Libro 4 "Nomadas de Gor"

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